Una web media convierte entre el dos y el tres por ciento de sus visitas. Los otros noventa y siete se van, y no porque la oferta fuera mala, sino porque entre el interés y el contacto había un formulario.
Por qué el chat convierte mejor
- Casi sin barrera. Un toque abre el chat en lugar de exigir nueve campos.
- Un canal conocido. La misma app que usan con amigos y familia.
- Tiempo real de serie. La pregunta se responde mientras sigue vigente.
- Pensado para el móvil. La mayoría ya está en el teléfono y WhatsApp está a un gesto.
- El hilo permanece. Tres días después se retoma sin repetir nada.
Meta recoge ejemplos en sus propios casos de éxito, como Stylesplash multiplicando sus conversaciones con clientes tras pasar a clic a WhatsApp. Son cifras del proveedor, no una medición independiente: tomadlas como dirección, no como promesa.
Cómo funciona
- Un botón, un anuncio o un código QR es la entrada.
- La visita aterriza en WhatsApp con su pregunta, no con un campo vacío.
- El agente responde y cualifica, a cualquier hora.
- El resultado es una cita, una compra o un registro cualificado con su conversación.
No hace falta rehacer la web. Basta con un enlace.
Dónde marca la diferencia el agente
Un botón por sí solo solo desplaza el problema: en vez de un formulario sin tramitar tenéis un mensaje sin responder. La diferencia la marca que alguien conteste en segundos, también a las once de la noche y aunque escriban otras veinte personas a la vez.
El agente responde las preguntas repetidas, plantea las que vuestro proceso necesita, agenda citas y traspasa en cuanto la cosa se vuelve personal.
¿Y la medición?
Vuestro píxel no ve lo que pasa en el chat. Para que los anuncios optimicen hacia ventas y no hacia clics, los eventos del chat tienen que volver a Meta. Aquí está cómo.